Tareck El Aissami, el as del chavismo

    Tras importante sentencia del TSJ, el actual vicepresidente de 42 años de edad se proyecta como el candidato del oficialismo para dar continuidad en el gobierno hasta 2018 y más allá

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    La idea de que Venezuela es y será gobernada por un presidente con doble nacionalidad la reforzó –como no es de extrañar- la sentencia del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) del 15 de diciembre que, contrario a lo establecido por la constitución, abre la puerta para que una persona que no sea venezolana de nacimiento o tenga doble ciudadanía, pueda aspirar a presidir la nación si renuncia a la segunda de ellas.

    El tema de la nacionalidad es una de las tantas sombras que persiguen al actual gobierno. Como si no fuera suficiente con el escándalo desatado por la aún desconocida partida de nacimiento del presidente Nicolás Maduro, se le suma el origen del reciente vicepresidente y principal apuesta del chavismo para continuar gobernando, Tareck Zaidan El Aissami Maddah. Izquierdista desde su infancia por la relación de su padre con el partido político Baath de Irak, el mismo de Saddam Hussein, se le señala tanto de ser un líder ejemplar para algunos, como de importante narcotraficante para otros, tal como lo dio a conocer el Departamento de Tesoro de Estados Unidos. Sin embargo, esto no parecer afectar su favoritismo dentro del oficialismo para continuar haciéndose cargo del máximo poder público nacional.

    Oriundo de Mérida, nace el 12 de noviembre de 1974. Su madre es de origen Libanés y su padre, Carlos El Aissami, de origen sirio, hecho que automáticamente le aporta la doble nacionalidad a su hijo. “Los siguientes serán considerados como Árabes Sirios ipso facto: Cualquier persona nacida dentro o fuera del país con un padre Árabe Sirio”, establece el artículo 3, numeral A, de la Ley de Nacionalidad Siria. “Soy hijo de árabes, soy palestino” declaró fervientemente cuando participó en un acto celebrado en la Mezquita Shek Ibrahim de Caracas, en apoyo al pueblo palestino de Gaza. Por ello habla con fluidez el árabe.

    Su auge político coincidió con el de Hugo Chávez. Cuando éste se estrenaba en la presidencia de Venezuela en el año 1999, el entonces joven Tareck –que ya llamó la atención de Chávez por su radical manera de expresar el apoyo a la autodenominada revolución bolivariana, por su militancia izquierdista y su juventud, al punto de considerarlo su “hijo” años más tarde- era el candidato oficialista al Consejo de la Facultad de Derecho de la Universidad de Los Andes, cuyo centro de estudiantes logró presidir. En esta institución en la se graduó como criminólogo con el honor académico de magna cum laude. De aquella lucha juvenil actualmente sólo quedan los frutos recogidos. Transcurridos siete años de su elección como parlamentario, es el claro ejemplo del ascenso más vertiginoso en la jerarquía chavista.

    Con tal alto rango que ocupa actualmente, será el encargado de resolver una de las más duras problemáticas del país. “He traído a un hombre bastante preparado en temas de seguridad, a nuestro Vicepresidente Tareck El Aissami, es un cuarto bate”, expresó el presidente Maduro. Sin embargo, el futuro no es tan esperanzador. El estado Aragua, lugar del que es gobernador desde el año 2012, se convirtió el año pasado como el más violento de Venezuela al registrar 142 homicidios por cada 100 mil habitantes. Pero sus antecedentes van más allá. Como Ministro de Interior y Justicia durante 5 años, presumió de entregar a sus países de origen a la mayor cantidad de capos colombianos de la droga, aunque el país se sumergió en las altas cifras de asesinatos.

    A pesar de los resquemores que genera su personalidad radical, de los graves casos de narcotráfico que lo involucran y de su no tan certera nacionalidad, su poder empieza a ser tan grande que el chavismo, a través del TSJ, ya empieza a ver a Tareck El Aissami como el as bajo la manga para sustituir a Nicolás Maduro como presidente de Venezuela.

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