Fabricio hizo su última marcha hacia el Panteón

    El periodista, diputado y revolucionario recibió los honores póstumos a 59 años de la caída del régimen perejimenista

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    Cortesía Blogger

    Una bandera tricolor y otra de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional cubrían el ataúd con los restos de Fabricio Ojeda, mientras una multitud lo acompañaba desde el Cementerio General del Sur hasta su último lugar de descanso en el máximo altar de la Nación.

    El Presidente Nicolás Maduro indicó durante la ceremonia que Ojeda ingresó por méritos propios como luchador y patriota. Semanas antes, el diputado Diosdado Cabello, había realizado la propuesta de exaltación del personaje, la cual fue aprobada por los Poderes Ejecutivo y Judicial, aun cuando la decisión recae en el Legislativo, quien no fue consultado. Suceso irónico al considerar que Fabricio venía del seno Parlamentario.

    Oriundo de Boconó, se inició en la política a los 17 años en las filas del partido Unión Republicana Democrática (URD). Ejerció una resistencia activa durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez a su vez que se desempeñaba como reportero en Miraflores para  El Nacional. Jugó un papel clave como presidente de la Junta Patriótica formada en la clandestinidad por Acción Democrática, el Partido Comunista, URD y COPEI, donde cialisfrance24.com coordinó los movimientos de  rebelión civil que desencadenarían el 23 de enero de 1958 la salida del General.

    La visita de Fidel Castro en 1959 marcaría un antes y después en su vida. Su acercamiento a los movimientos de izquierda y una estancia de 4 meses en Cuba, lo llevaron a oponerse abiertamente a las políticas del llamado Puntofijismo, y en 1962, hizo su ruptura definitiva con la clase gobernante al renunciar a su curul en el Congreso para tomar el camino de las armas, y fusil en mano, internarse en las montañas bajo el alias de “Comandante Roberto”.

    Sus roces con el PCV  no fueron pocos, se ganó enemigos en ambos bandos del conflicto, por lo que se vuelve una rara coincidencia que el mismo día de su captura por parte del Servicio de Información de las Fuerzas Armadas, el periódico Tribuna Popular lo acusara de traidor. Ojeda no saldría con vida de las celdas del Palacio Blanco, a pocos metros de Miraflores.

    El periodista José Vicente Rangel, quien recogió el cadáver del guerrillero, sostiene que fue asesinado por el SIFA y ahorcado con la cuerda de una persiana para que pareciera un suicidio, como aseguró en aquel entonces el Ministro de la Defensa General Ramón Florencio Gómez en la versión oficial del incidente.

    La imagen de Fabricio Ojeda se convirtió con el paso de las décadas en un símbolo de  lucha para las generaciones posteriores que lo vieron como un mártir de su causa. A 50 años de su muerte, sectores tanto del oficialismo como de la oposición coinciden en los méritos que lo llevan al Panteón Nacional. Su hijo, llamado también Fabricio, manifestó su desacuerdo por las circunstancias bajo las cuales fueron trasladados los restos de padre, aunque igual agradeció el honor; mientras que el diputado José Manuel Olivares aseguró que de estar vivo, Ojeda encabezaría hoy las marchas para salir del gobierno de Maduro.

    Proféticas fueron entonces sus palabras, cuando redactó aquel discurso de renuncia frente al Congreso, y es posible que fuera consciente de que sería su propia sangre derramada la que retoñase en nueva vida para el pueblo, cuando lo juró en el mismo cementerio donde hasta hace poco yacían sepultados sus restos.

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